A vos corriendo voy, brazos sagrados,
en la cruz sacrosanta descubiertos
que para recibirme estáis abiertos,
y para no castigarme estáis clavados.
A vos, divinos ojos eclipsados,
de tanta sangre y lágrimas cubiertos
que para perdonarme estáis despiertos
y para no confundirme estáis cerrados.
A vos, clavados pies para no huirme;
A vos, cabeza baja, por llamarme;
A vos, sangre vertida por ungirme;
A vos; costado abierto quiero unirme;
A vos clavos preciosos quiero atarme;
Con ligadura dulce, estable y firme.
ANÓNIMO
1 comentario:
al no tener el mismo trasfondo no puedo percibir el completo significado de tus palabras, sin embargo siento su vida fluir entre mis ojos, me encantan tus escritos, necesito otro par de ojos
Publicar un comentario